Si has llegado aquí buscando un precio para tu aplicación .NET, te voy a ahorrar tiempo: nadie serio te va a dar un número cerrado por email. Yo tampoco. Pero sí puedo hacer algo más útil — explicarte cómo se monta de verdad un presupuesto para software a medida en 2026, qué variables lo mueven, y qué rangos son realistas según el tipo de proyecto que tengas en cabeza.
Llevo más de 18 años desarrollando software empresarial en .NET, los últimos años como freelance senior. He visto presupuestos de 4.500 € que se entregaron sin sobresaltos y propuestas de 80.000 € que se quedaron cortas. La diferencia rara vez está en quien lo desarrolla. Casi siempre está en cómo se define el alcance, cómo se gestiona el riesgo y qué expectativas tiene el cliente cuando llama a la primera reunión. Voy a contarte cómo lo veo yo después de muchos proyectos en industria, gestorías, logística y administración pública.
Por qué nadie te da un precio cerrado por email
Las agencias que tiran rangos amplios — "entre 5.000 y 70.000 €" — no es que mientan. Es que sin hablar contigo durante una hora no pueden hacer otra cosa. Una aplicación a medida es como una reforma de casa: si yo te pregunto cuánto cuesta reformar un piso sin saber metros, materiales, ni si hay que tirar tabiques, mi respuesta solo puede ser un rango ridículo que no sirve para nada útil.
El presupuesto serio se construye al revés. Primero entendemos qué problema resuelves, después qué casos de uso son críticos, después qué integraciones existen, y solo entonces aparece un número. Si alguien te lo cierra por email sin esa conversación, o te está vendiendo plantillas con el nombre cambiado, o vas a recibir una segunda factura cuando aparezca el primer "imprevisto". Y los imprevistos en software siempre aparecen — la cuestión es si estaban presupuestados o no.
Las 5 variables que mueven el presupuesto un 300%
Estas son las palancas que de verdad cambian un presupuesto. He visto el mismo proyecto pasar de 15.000 € a 45.000 € moviendo solo dos de estas variables. Si tienes claras estas cinco, vas a saber por qué te están cobrando lo que te están cobrando — y vas a poder negociar con criterio en vez de regatear por intuición.
1. Integraciones con sistemas existentes
Una aplicación que vive sola es barata. Una aplicación que tiene que hablar con tu ERP de hace 12 años, tu pasarela de pagos, tu Active Directory y un servicio de envíos sube el precio rápido. Cada integración añade entre 8 y 40 horas, y a veces más si la documentación del otro sistema es mala o inexistente. Si tu API tiene un Swagger limpio, dos horas. Si tu ERP solo expone XML por SOAP con una autenticación rara que nadie recuerda cómo va, prepárate para una semana de detective.
Lo más caro que he tocado en mi carrera no fue desarrollar funcionalidad nueva, fue entender cómo funcionaba un sistema legacy sin documentación para poder conectarlo con algo moderno. Ese trabajo de arqueología siempre se infravalora en los presupuestos, y es donde la mayoría de proyectos se desvían.
2. Volumen de datos y rendimiento esperado
Una aplicación interna para 20 personas no tiene los mismos requisitos que un portal con 5.000 sesiones simultáneas. La primera la haces con SQL Server, Razor Pages y un App Service de 30 € al mes. La segunda te obliga a pensar en caché distribuida, replicación de base de datos, balanceadores y CDN. Hacer una versión y luego "escalarla" es casi siempre más caro que dimensionar bien desde el principio.
El número de usuarios concurrentes y el volumen de datos que vas a almacenar son las dos preguntas que más cambian un presupuesto. No es lo mismo gestionar 5.000 facturas al año que 5 millones. Si no tienes esos números, lo primero que vamos a hacer es estimarlos juntos antes de poner precio.
3. Diseño UX y branding
Hay clientes que con un Bootstrap decente quedan contentos. Hay otros que quieren cada pantalla pensada al milímetro porque su producto se vende por la experiencia. El primer enfoque ahorra entre el 20 y el 40 % del presupuesto. El segundo se justifica cuando la app es un canal comercial directo o cuando compites con empresas que tienen producto pulido.
Mi recomendación honesta: si es una herramienta interna, gasta en UX lo justo para que tu equipo no te odie. Si es de cara a cliente final, contrata a un diseñador desde el día uno o asume que la primera versión va a tener que repetirse. He visto demasiados proyectos lanzados con "ya pondremos un diseñador después" que terminaron con el equipo técnico improvisando interfaces a las dos semanas de salir a producción.
4. Permisos, roles y multitenancy
Hacer una app con "todo el mundo ve todo" es rápido. Añadir un sistema de roles con permisos granulares, multitenancy real (cada cliente ve solo sus datos) y auditoría de accesos puede duplicar el alcance de la capa de seguridad. Y multitenancy es de esas decisiones que es mucho más barata si la tomas el día uno que si la añades en año dos cuando la base de datos ya tiene 200.000 registros mezclados.
Una pregunta concreta que te va a clarificar mucho: ¿esta aplicación la vas a vender a varios clientes o es solo para tu empresa? Si la respuesta es "solo para nosotros, de momento", asume que en algún momento querrás venderla o cederla, y prepara el modelo de datos para que ese día no sea una pesadilla.
5. Cumplimiento normativo
Una app que solo guarda datos comerciales internos no tiene los mismos requisitos que una que maneja datos médicos, financieros o de menores. RGPD aplica siempre, pero hay sectores que añaden capas adicionales — la LOPDGDD en España, PCI-DSS si tocas pagos, ENS si vendes a la administración pública. Cumplir bien con estas normativas no es solo añadir un check de cookies, es diseñar la arquitectura para que el cumplimiento sea consecuencia natural del código, no un parche.
Si tu sector está regulado, dilo en la primera llamada. Es una de las pocas cosas que de verdad puede multiplicar el presupuesto, y es mucho mejor saberlo desde el principio que descubrirlo en la auditoría previa al despliegue.
Coste por hora de un freelance senior en España en 2026
El barómetro de Malt España para 2026 sitúa la tarifa media de un desarrollador senior C# en unos 335 € al día, con tramos superiores que pasan de los 500 €. Convertido a hora son unos 42-65 € la hora para perfiles realmente senior, y por encima de eso si hablamos de roles específicos como arquitectura cloud o lead técnico. Esos números son medias del mercado — yo me muevo dentro del rango con ajustes según tipo de proyecto y modalidad.
Lo que casi nadie te explica es que la tarifa por hora dice menos de lo que parece. Un senior caro que entrega en tres semanas lo que un junior haría en tres meses sale más barato en absoluto. La pregunta correcta no es "¿cuánto cuesta la hora?", es "¿cuánto cuesta este proyecto entregado, probado y funcionando?". Por eso casi siempre prefiero presupuesto cerrado por alcance: para ti es predecible y para mí es honesto.
Tabla orientativa: tipo de proyecto y rango realista
Estos rangos asumen un perfil senior, alcance bien definido y tiempos razonables. Pueden ser más bajos si el alcance es muy ajustado o si pones diseño y especificación tú mismo. Pueden ser más altos si hay integraciones complejas, normativa estricta o picos de uso elevados.
- Herramienta interna simple (sustitución de Excels, gestión de tareas, formularios + listados con permisos básicos): 4.000 - 8.000 € y 3 a 6 semanas de trabajo.
- Portal de cliente o intranet (login, perfiles, paneles con datos, descargas de documentación, integración con un CRM o ERP existente): 9.000 - 18.000 € y 6 a 10 semanas.
- CRM o ERP ligero a medida (gestión de clientes, productos, presupuestos, facturas, informes): 18.000 - 40.000 € y 10 a 16 semanas.
- Aplicación SaaS multitenant (con suscripciones, facturación recurrente, panel de administración, primer despliegue en cloud, monitorización): 35.000 - 70.000 € y 4 a 7 meses.
- Integración o automatización entre sistemas (sin frontend nuevo, solo procesos y APIs): 5.000 - 20.000 € según complejidad y número de sistemas implicados.
Si tu proyecto está fuera de estos rangos por arriba, no significa que el desarrollador te esté inflando. Puede ser que estés pidiendo un producto, no una herramienta. Si está por debajo, sospecha. Cuando una propuesta es muy baja, normalmente lo que se ahorra es testing, documentación, despliegue automatizado o experiencia — y todo eso se paga después.
Cómo reducir el coste sin sacrificar calidad
Si tu presupuesto es ajustado, hay formas inteligentes de adaptarse y formas que te van a costar caro a medio plazo. Estas son las que yo recomiendo cuando un cliente llega con menos dinero del que necesita su idea original.
Recortar alcance, no calidad. Vale más entregar tres funcionalidades sólidas y bien probadas que diez a medio hacer. Lanza una versión 1.0 honesta que cubra los casos críticos y vuelve dentro de tres meses con la versión 1.1. Esto es además la mejor forma de aprender de usuarios reales antes de construir lo que crees que necesitan.
Posponer multitenancy si solo tienes un cliente. Si la app va a empezar siendo tuya y solo tuya, montar todo el aparato de multitenancy desde el día uno es overengineering. Lo dejas preparado a nivel arquitectónico y lo construyes cuando aparezca el segundo cliente.
Evitar SPA si no la necesitas. Un Razor Pages con un poco de jQuery o HTMX cubre el 90 % de las aplicaciones internas. Cada vez que un cliente me dice "lo quiero como una web moderna tipo Gmail" la primera pregunta que hago es por qué — porque muchas veces lo que necesita es una herramienta funcional, no una SPA con React que cuesta el doble en desarrollo y otro tanto en mantenimiento.
Aprovechar lo que ya existe. Si Stripe te resuelve los pagos, no construyas un sistema de cobros desde cero. Si Auth0 o Microsoft Entra te resuelven el login, no escribas tu propio Identity Server. Cada componente que delegas en un servicio probado ahorra entre 40 y 200 horas de desarrollo y otro tanto en mantenimiento futuro.
El factor que casi nadie te explica: el coste de mantenimiento
El precio de desarrollo es solo la primera factura. Una aplicación a medida necesita mantenimiento: parches de seguridad, actualizaciones del framework, soporte ante incidencias, cambios pequeños que pide el equipo cuando empieza a usarla. Como regla orientativa, presupuesta entre un 15 y un 25 % del coste de desarrollo anual para mantenimiento sano.
Eso no es porque tu app esté mal hecha. Es porque .NET evoluciona, las dependencias se actualizan, aparecen vulnerabilidades nuevas y tu negocio sigue moviéndose. Una app que no se mantiene durante dos años deja de ser un activo y empieza a ser un riesgo. Lo he visto muchas veces en clientes que vienen "porque la app que les hicieron hace años empieza a dar problemas". El 80 % de esos problemas se hubieran evitado con mantenimiento moderado y regular.
Si vas a contratar a alguien para desarrollar, pregunta también por su modelo de mantenimiento post-entrega. Un buen desarrollador te va a ofrecer al menos 30 días de soporte gratis tras la entrega y un pack mensual razonable para después. Si solo quieren cerrar el desarrollo y desaparecer, es bandera roja.